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viernes, 7 de enero de 2011

Videla no está arrepentido


Videla es un apellido muy famoso entre los argentinos. Yo de ustedes no iría por allá con semejantes credenciales. 

Hace escasos días este ex dictador argentino era condenado a cadena perpetua. No es la primera vez. Videla ya fue condenado a pasar el resto de sus días tras las rejas en los años 80 aunque solo pasó 5 años en la cárcel. Fue indultado en los 90 por Menem. Incomprensible ¿verdad?.
Videla ha pasado estos últimos 24 años viviendo como si lo que pasó en la Argentina entre 1976 y 1983 no fuera con él. Como si mientras desaparecían miles de hijos, padres, hermanas y nietos en el régimen del terror del que formó parte activa, hubiera estado en la Casa Rosada fregando los platos de la cena -quizás con un estropajo Vileda- sin enterarse de nada. Su indulto fue anulado hace pocos meses y acaba de ser juzgado de nuevo; por el asesinato de 29 presos políticos en Córdoba (Argentina). 
Jorge Videla tiene ahora 85 años. En su reciente juicio se defendió aludiendo a la legítima defensa, la guerra interna, justicia pero no venganza... Un alegato de más de 45 minutos que va a pasar a los anales de la historia. El juicio ha concluido. Queda el castigo.
Para los españoles, Videla, más que un apellido, es algo muy parecido a una conocida marca de productos de limpieza. ¿Se acuerdan del estropajo Vileda?  Videla, Vileda....apenas hay diferencia. ¡Es tan fácil confundirlos!

Fotografía: Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada, sede de todos los gobiernos argentinos y de las protestas de los familiares de desaparecidos. Buenos Aires.   

lunes, 12 de abril de 2010

Espacio vital...en el súper y en el Bernabéu

El otro día estaba yo pensando en mis cosas. Una de ellas, la necesidad de espacio vital que todos tenemos. Me vino el pensamiento una hora antes de que empezara, no un partido de futbol, sino el partido de fútbol. Es decir, a las 21 horas. ¿Qué partido? Real Madrid-Barca. ¿Dónde? En la fila del súper. ¿Motivo? Un batiburrillo entre tomates, gradas, planos y luces. Les cuento.

Una señora intentaba colocar sus galletitas encima de mis tomates, hasta que le lancé una mirada fulgurante y optó por volver a dejarlos en su carro hasta que le tocara el turno. E incluso casi le di un codazo cuando procedí a firmar el ticket de la cuenta. Y cuenta me di, al instante, de que me estaba invadiendo mi espacio vital y pensé en este país paralizado por un partido de fútbol donde se juegan muchos egos. Y sobre todo, en como estaría ese pedazo de estadio del Bernabéu: ¡¡¡ esos cinco gigantes pisos de gradas atestadas, llenas de gente poseídas por el griterío de la histeria!!!. Terminó el partido y una peculiar cámara cenital mostraba cada dos segundos el campo verde en dos tonos y las gradas vacías. Eso sí que era espacio vital. Bueno, vital no mucho porque aquello estaba más que aburrido…sin balones sin pelotas sin pitidos sin jueces de línea sin entrenadores sin jugadores poniendo caras de dolor sin escupitajos sin madridistas sin cules. Bueno, tampoco estaba Valdano.

Aunque lo que más me ha sorprendido es saber que el ministro argentino de educación ha recomendado a las escuelas del país que los alumnos de primaria y grado medio vean los partidos de fútbol del mundial de Suráfrica en la escuela. Son geniales los argentinos. ¿Pedagogía, pasión popular o… dan por hecho que las aulas se quedarán vacías los días que juegue Argentina? Eso sí que sería espacio vital.